Ola de calor, ¿normalidad o signo de advertencia?

Estamos a la espera de que la primera ola de calor del verano nos alcance en unas 24 horas, tras varios días de advertencia por parte de los meteorólogos. Los avances técnicos permiten hacer predicciones a largo y a corto plazo con márgenes de error realmente ínfimos, algo que no siempre es una suerte, pues a veces son como una mala crónica anunciada, si sabes a lo que me refiero.

Pero aunque acertamos con las predicciones en el 99,9 por ciento de los casos, lo que no acabamos de acertar son sus consecuencias, y mucho menos detenerlas ni paliarlas. Las olas de calor son normales en verano, claro está, pero desde que el cambio climático se convirtió en una realidad aceptada y probada, y dejó de pensarse que eran los malos augurios de unos tantos, se ha comprobado dos cosas: que cada vez son más intensas, y cada vez menos predecibles. No hay manera de saber si no será inesperada en un momento de estación que no le toca, ni si logrará superar algún máximo, con el consiguiente peligro que eso puede tener.

Pero no sólo pasa con las olas de calor, sino también con otros fenómenos meteorológicos; y sus efectos, la mayoría de las veces impredecibles, pueden ser catastróficos:

  • Las olas de calor más frecuentes y largas aumentan el número de enfermedades y muertes relacionadas con el calor. Como las ciudades retienen el calor, son especialmente vulnerables.
  • Se espera que el clima extremo aumente. Las tormentas tropicales ocurrirán con más frecuencia y serán más severas.
  • A lo largo del siglo pasado, los glaciares han estado retrocediendo o desapareciendo por completo.
  • La temporada de alergias es cada vez más larga. Esto tiene un efecto adverso sobre la salud respiratoria.
  • Las temperaturas más altas están aumentando la propagación de enfermedades transmitidas por los alimentos, como la salmonela.
  • Las sequías están afectando la producción de cultivos en todo el mundo. Los rendimientos mundiales de trigo y maíz ya están disminuyendo.
  • Debido a la fusión de las capas de hielo, los osos polares no pueden cazar para comer (requieren hielo para cazar presas). 
  • Si las predicciones de temperatura son correctas, para fines del siglo XXI, hasta el 30% de las especies de plantas y animales estudiadas por el IPCC (Panel Internacional sobre el Cambio Climático) se extinguirán.
  • El cambio climático probablemente polarizará a la sociedad en aquellos que son capaces de hacer frente (naciones más ricas) y aquellos que no (naciones más pobres).

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